Richard Branson viaja con éxito al espacio en su propia nave


Llegar a las puertas del espacio en tu propia nave requiere principalmente de dos cuestiones, mucha fe y una cantidad ingente de dinero. Justamente de ninguna de ellas carece el multimillonario británico Richard Branson, fundador de Virgin Group, que el pasado día 11 de julio consiguió ascender hasta una altura aproximada de 85 kilómetros para disfrutar de la ingravidez.

En 2004 Sir Richard Branson creaba Virgin Galactic con el objetivo de realizar vuelos espaciales suborbitales para turistas, algo que en un principio estaba previsto que se convirtiera en realidad aproximadamente para 2009. Pero el tiempo parece llevarle la contraria al excéntrico millonario obsesionado con vivir para disfrutar de la experiencia de unos viajes espaciales comerciales, que 11 años después aun suponen un reto.

En plena carrera por alcanzar dicha meta frente a competidores de la talla del fundador de Amazon Jeff Bezos con Blue Origin o del CEO de Tesla Motors Elon Musk con SpaceX, el propio Branson despegaba a bordo del avión espacial suborbital VSS Unity 22 desde las pistas de Spaceport America en Nuevo México, el domingo 11 de julio a las 8:40 horas MDT, acompañado de los pilotos Michael Masucci y Dave Mackay, además de los especialistas en tripulación Colin Bennett, Beth Moses, y Sirisha Bandla.

A diferencia de lo que estamos acostumbrados en los cohetes, la maniobra de despegue se realizó en sentido horizontal y contó con el apoyo de un singular avión de mayor tamaño. A modo de nave nodriza, este se encargó de transportar la unidad suborbital VSS Unity 22 hasta alcanzar una altitud de unos 15 kilómetros (altura superior a la de los aviones comerciales), para una vez allí emprender su propio trayecto de manera autónoma hasta el objetivo marcado, llegando a alcanzar en tan solo unos segundos una velocidad de alrededor de 3.500 km/h.

La duración total del vuelo apenas fue de una hora, pero tanto Branson como sus acompañantes gozaron de 4 minutos de ingravidez para disfrutar de una experiencia única en la vida, con las increíbles imágenes de la curvatura de la Tierra ante sus ojos.

Foto: YouTube / Virgin Galactic

Los vuelos comerciales cada vez más cerca

El éxito de esta misión es un avance significativo en la carrera de Virgin Galactic por llevar turistas al espacio. No en vano desde la compañía afirman que la lista de excéntricos millonarios que en los últimos años han venido reservando su pasaje por un precio de entre 200.000 y 250.000 dólares no deja de aumentar. Dentro de la misma se asegura que se incluyen nombres de políticos y algunas celebridades como Leonardo Di Caprio, Lady Gaga o Justin Bieber, aunque esta es una realidad que solo ellos conocen.

Quienes sí confirmaron en su día que llegado el momento tienen una reserva en su poder son personajes más terrenales como Ketty Maisonrouge, profesora de una escuela de negocios que se sumó a esta aventura en 2005 y si la llevara a cabo hoy lo haría con 62 años, o el jugador profesional de póker finlandés Jens Kyllönen, reconocido especialista de Omaha, una variedad menos popular entre las múltiples modalidades que ofrece este juego de naipes, pero con la que ya ha reunido casi 3 millones de dólares que también le han brindado la posibilidad de cumplir su sueño.

Mientras tanto, la globalización que tanta controversia ha creado durante los últimos tiempos en nuestro planeta, promete abarcar otros aspectos de nuestra galaxia más pronto que tarde. No es extraño que desde hace ya tiempo haya incluso algún que otro presuntuoso que pretenda que su paso por la Tierra se vea desde el espacio.

¿Realmente es un viaje espacial?

Pero como todo no podía ser perfecto, esta gesta que presume de ser el primer vuelo comercial tripulado vuelve poner de actualidad la polémica sobre dónde termina el espacio aéreo y comienza el espacio exterior. Para la Fuerza Aérea de EEUU y la NASA, el espacio exterior comienza a partir de los 80 kms de altura, aunque una de las opiniones más aceptadas es la que marca la Línea de Kármán y que sitúa dicho punto en los 100 kms de altitud sobre el nivel del mar.

Si bien es cierto que quienes vuelan por encima de los 80 kms son considerados oficialmente astronautas, algunas voces reconocidas en la materia afirman que en caso de litigio la división legal vendría constituida por la Línea de Kármán.

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